Frente a las violencias basadas en género, lecciones aprendidas desde la UPB
- Contexto UPB
- 20 nov 2024
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“Lo que se necesita más bien es un juego de argumentación, en el cual razones motivantes reemplacen argumentos definitivos.”
-Habermas
Por Valeria Hernández Martínez / valeria.hernandezm@upb.edu.co
En 2023, las denuncias por acoso contra un docente desencadenaron el levantamiento de numerosas voces contra hechos de violencias basadas en género, ocurridos en la Universidad Pontificia Bolivariana, como parte de una movilización que se extendía a otras comunidades universitarias en las que se daba cuenta de hechos semejantes, mediante numerosos testimonios.
El hecho sin duda marcó la vida de la comunidad académica de la UPB. Particularmente mostró nuevas formas de reivindicar los derechos de las y los estudiantes, que entonces plantearon con claridad las situaciones por las cuales sus voces necesitaban ser escuchadas y lograron abrir canales institucionales adecuados, que no solo legitimaran sus planteamientos, sino que les dieran la trascendencia correspondiente.
Las mesas de diálogo sobre violencias basadas en género fueron uno de estos canales abiertos por la comunidad estudiantil en diálogo directo con las directivas de la Universidad y el acompañamiento de la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia, para establecer estrategias orientadas a prevenir y atender estas situaciones. Cuatro mesas se abrieron para generar estrategias desde la formación, investigación, protocolo de atención y de campus seguro.
María Alejandra Sierra, estudiante de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, hizo parte de la creación de estas mesas para el diálogo, con las que se buscó crear un espacio donde las denuncias pudieran escucharse, garantizando un acompañamiento respetuoso a las personas denunciantes. Para esta joven comunicadora, el poner en marcha estos mecanismos y estrategias por y para los mismos estudiantes es de vital importancia en un ambiente moderno y diverso, pero muchas veces atrapado en antiguos prejuicios pues, como ella misma menciona, “muchas veces cometemos actos de acoso por desconocimiento y porque son legitimados por la cultura, porque hacen parte de nuestros códigos sociales… (…) esto puede modificarse a través de la educación”.
Sierra cuenta que estas mesas de diálogo estuvieron acompañada por la Secretaría de las Mujeres y profesionales en el área de la salud mental. Entre septiembre del 2023 y enero del 2024 se concretaron los últimos detalles para su óptimo funcionamiento en el campus y, actualmente, estas mesas y sus protocolos tienen el acompañamiento del área Jurídica y la Rectoría de la Universidad.
Las denuncias y movilizaciones contra el acoso y otras violencias basadas en género, ocurridas en marzo de 2023, generaron en la UPB una nueva conciencia y un nuevo estilo en el debate sobre estas cuestiones. Fotos: Alejandro Zapata Peña.
Lecciones por igual
El trabajo con las mesas se unió a las medidas dispuestas con anterioridad por el área de Bienestar Universitario para la concientización frente a las violencias basadas en género y la creación de estrategias para prevenir, específicamente, todo tipo de acoso. El grupo de estudiantes partícipes de las mesas se propuso llevar sus propuestas, peticiones y denuncias en relación con las problemáticas percibidas en el campus a un espacio de diálogo para darles el tratamiento requerido y llevarlas, de ser necesario, a instancias legales de la mano de las directivas de la Universidad, todo con un lineamiento: velar por el respeto al debido proceso con énfasis en las personas afectadas, según explicaron voceras del área de Bienestar Universitario.
Las denuncias de marzo de 2023 pusieron en evidencia que, en muchas ocasiones, las personas afectadas recurren a medios masivos para compartir sus testimonios, antes que hacerlo mediante establecidos por las normas institucionales. En la UPB el primer reto era renovar la confianza y en ello se involcuraron desde Bienestar Universitario hasta la Vicerrectoría de Investigación, el área Jurídica y Gestión humana, en el liderazgo de las cuatro mesas de diálogo dispuestas.
La mesa de Espacios seguros se encarga de hacer análisis basado en testimonios de estudiantes para hacer cambios dentro del Campus que brinden mayor seguridad a la comunidad universitaria: iluminación, señalización, rutas alternas, entre otros aspectos. Irina Petro de León, participante de este espacio señaló que el acompañamiento de la Dirección administrativa, la Vicerrectoría de asuntos económicos, estudiantes y docentes de diversas facultades y pregrados, entre otros actores, fueron cruciales a la hora concretar el desarrollo de estrategias y planes planteados en su mesa respectiva.
María Alejandra Sierra hace parte de la mesa investigativa, la cual está encargada —como lo dice su nombre— de investigar los hechos de violencia de género en el campus. Señala por su parte que: “El proceso ha sido muy lento. Producir cosas alusivas al tema es demorado y la cabeza de la mesa es la vicerrectora de investigación, quien ha estado muy ocupada desde entonces. Las mesas más activas son las de bienestar y prevención”. Como ella, son muchos los estudiantes que desean tomar la iniciativa y ser partícipes en situaciones que afectan a toda la comunidad estudiantil, sin embargo, cree que hay poco conocimiento por parte de la comunidad estudiantil sobre los canales o espacios a los que pueden acudir o en los que pueden participar y no solo acudir a denunciar.
Se necesitan voces
El equipo encargado para las mesas de diálogo sobre violencias basadas en género por parte de Bienestar Universitario ha elaborado diversas propuestas asociadas a las mesas de diálogo sobre violencias de género que puedan involucrar más a los estudiantes: hace un año, dicha mesa realizó una convocatoria para que grupos de estudio y semilleros de investigación, sin importar el pregrado, aportaran en el desarrollo de las mesas de diálogo y aportaran sus propias producciones y alternativas frente a las problemáticas de violencias dentro del campus, ofreciendo incluso incentivos económicos. Desafortunadamente, sólo un grupo acudió a dicha convocatoria. Asimismo, la mesa de Formación desarrolló una propuesta de diplomatura relacionada con violencias de género, derechos y acciones socioeducativas, propuesta que formulada por una de las profesionales que acompaña el proceso psicólogo-jurídico por el cual pasan las diversas mesas: dicha propuesta aún se mantiene en pie.
De acuerdo con Bienestar Universitario, la UPB ha realizado campañas de concientización y formación al personal administrativo teniendo en cuenta sugerencias estudiantiles, entre ellas, la implementación de nuevas estrategias en el ciclo de formación humanista de la Universidad —para tratar mejor estos temas—, campañas de carnetización en las que se utilizan fotos e información del área de los usuarios de las plataformas institucionales y el cambio de luces en áreas oscuras donde los estudiantes han manifestado incomodidad por el poco campo visual en horas de la noche. Estos cambios en infraestructura se han comenzado a realizar a nivel multicampus, no sólo en la sede de Medellín.
Los cambios en el campus suelen sorprender a los egresados que regresan al campus de la UPB. Uno de ellos fue el traslado de las oficinas de Bienestar Universitario a uno de los bloques centrales, en el primer piso, donde la oferta de servicios esté al alcance de la mayor cantidad de personas posible. Valentina David, psicóloga en Bienestar Universitario, explica: “Con la llegada de este nuevo lugar para bienestar institucional y la nueva línea de violencias basadas en género, se han tenido asuntos importantes también para muchas cosas. Hemos tenido jornadas jurídicas para asesorías a las víctimas. (…) Y la invitación no es sólo de nosotros (Bienestar), sino también desde la Universidad. Queremos que los estudiantes también nos toquen la puerta y nos digan ‘esto hay que hacerlo’.”
El correo electrónico suele ser el canal principal para la difusión de las actividades. De estas y muchas otras más, realmente. Entre la comunidad estudiantil esa es una de las razones por las que a las convocatorias no responden muchas personas, pues los estudiantes no tienden a revisar la agenda por este medio. En contraste, el equipo perteneciente a las mesas se ha percatado de la importancia del bulevar como corazón de la Universidad: la vía peatonal que cruza el campus de norte a sur, entre puestos de estudio y comidas, donde la gente se percata de lo que sucede. Allí han llegado las actividades para hacer conciencia sobre las violencias basadas en género. Clarisa Arango, psicóloga quien ha acompañado las mesas de diálogo por parte de Bienestar Institucional, comenta: “Es responsabilidad de los estudiantes vincularse al habitar el campus (...) Yo creo igual que es un asunto muy institucional, pues se entiende que a veces la prioridad no es mirar el correo de la programación de la U, ¿cierto?”.
Las actividades institucionales para reconocer los derechos de las mujeres se extendieron por todo el mes de marzo de 2024 en la UPB.
Fotos: Clarissa Arango, Alejandro Zapata.
Punto de giro
Las actividades conmemorativas y que rinden reconocimiento a los derechos de las mujeres ya no son cosa del 8 de marzo. La dinámica se extiende a lo largo de todo el mes en ámbitos académico, comunitarios, ente otros. Así ocurrió en marzo pasado entre la comunidad de la UPB, cuando se realizaron charlas, publicaciones digitales, encuentros con egresadas de la Universidad y profesionales en diversas áreas sobre historias y temas que reivindican los derechos de las mujeres.
Las actividades estuvieron abiertas al público e incluyeron espacios como “Hackea tu macho”, para discutir la deuda histórica con las mujeres o publicaciones en redes sociales con diversas definiciones de palabras importantes en la inclusión, interculturalidad y convivencia, en una serie denominada “Moradario”.
Los espacios están...
La sicóloga Valentina David plantea: “Muchas personas dicen que ‘es que no existe el espacio’, pero sí los hay y simplemente la gente no los conoce o no sabe cómo llegar a ellos”. Desde la creación de estos espacios, se ha dado mayor visibilidad a las asesorías psicológicas y al acompañamiento desde Bienestar Institucional a todos aquellos que lo necesiten.
Las violencias basadas en género indudablemente se originan en factores que superan el ámbito de la academia. Pero no por eso las personas dejan de confiar en su papel como agente de solución. Por eso resulta tan importante el trabajo de la UPB y cualquier otra universidad, de la mano de sus estudiantes.
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