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UN SUEÑO LEJOS DE CASA

  • Nathalia Galeano Builes /
  • 24 ene 2019
  • 5 Min. de lectura

Historias de los hogares por los que pasan los que desean convertirse en figuras del fútbol.


Desde la alimentación adecuada, hasta un ambiente propicio para el uso adecuado del tiempo libre, son los elementos que inciden en el desarrollo de los futbolistas y que se pretende garantizar en las casas que sirven como hogar a los que llegan desde zonas periféricas del país a las ciudades principales. Foto: Nathalia Galeano.



El fútbol representa una gran industria comercial en el mundo, sin embargo, poco se conoce de la raíz de este, de las canteras y de los formadores de los grandes jugadores. Ningún futbolista se hace solo y para llegar a la competencia profesional debe pasar por unos momentos difíciles y otros más gratificantes.


La formación de los deportistas comienza desde que son muy pequeños, al menos desde los cinco años, y, aunque se entrenen todos los días, nada les garantiza que van a ser futbolistas profesionales. En Colombia existe un modelo de formación de futbolistas bajo el que los clubes de las ciudades potencia en fútbol, como Cali, Medellín y Bogotá, toman jugadores de las regiones periféricas y los llevan a vivir en las llamadas en casas club o casas hogar.


Club Deportivo Estudiantil es uno de los equipos que desde el 2009 le apostó a fundar una casa club, que, como lo explica Alejandro Salazar, coordinador general del club, “nace con la necesidad de tener jugadores fuera de Antioquia de alto nivel futbolístico que pudiera hacer el club más competitivo”. Esta idea se inició en una casa en Guayabal donde alojaban cinco jugadores de la Costa, pero que debido a la lejanía de los lugares de entrenamiento duró pocos meses. Más adelante se mudaron a La Floresta, pero cuando les pidieron la casa, se trasladaron a Santa Lucía y entre más pasaba el tiempo, más jugadores llegaban de diferentes lugares del país. En este momento, gracias a la venta de jugadores a Europa, Estudiantil adquirió su casa propia en San Javier y tiene alojados a 26 deportistas.


Yoni Mosquera es un joven que hace parte del Club Deportivo Estudiantil, con apenas 16 años ha sido dos veces campeón nacional con la Selección Antioquia y ha participado de un Suramericano Sub 17 en Argentina con la Selección Colombia. Este deportista nacido en Apartadó, llegó a Medellín con la ilusión de ser un futbolista profesional cuando tenía 14 años. Esta aventura comenzó cuando Jorge Zapata, un scouter, lo vio jugar en los Juegos Intercolegiados de Andes, le hizo la invitación para que se fuera a vivir en la casa club de Estudiantil y pudiera entrenar y jugar con el equipo. “Yo no me quería venir porque a mí no me gustaba vivir en casa club, pero me puse a pensar, <<a mi lo que me gusta es el fútbol y yo quiero salir adelante’. Tomé la decisión de venirme para acá>>, según cuenta Yoni.


La casa club es una vivienda de dos plantas de 480 metros cuadrados, con nueve habitaciones, cinco baños, dos salas, comedor, balcón, un garaje adaptado como oficina y bodega y un patio adecuado como consultorio médico. En esta los deportistas también tienen un grupo de profesionales, médico, fisioterapeuta y psicólogo, que visitan la casa permanentemente para atender las necesidades físicas y mentales de los jóvenes.


En este lugar también les brindan a los jugadores las tres comidas diarias, la posibilidad de estudiar y una señora que cocina y está pendiente de ellos, como lo describe Alejandro Salazar: “tienen prácticamente los mismos beneficios que tienen en la casa, aunque a veces creemos que tienen hasta más”. Y es que detrás de esto hay una realidad que se traspone a los espectáculos que se presentan en la televisión.


Muchos jóvenes salen de sus casas a equipos como Estudiantil porque en sus propios hogares no tienen el sustento económico para sacar adelante su carrera como futbolistas. “Muchos de los muchachos que hay acá no tenían para tres platos de comida en el día, si acaso uno o dos. Aquí tienen siempre sus tres platos”, asegura Salazar. Por esto, aunque parezca difícil, para estos la casa club es la mejor opción de lograr su anhelo.


Rivaldo Correa, actualmente jugador del Deportivo Independiente Medellín, es uno de los jóvenes proyecto que salió del equipo y llegó al profesional y así cuenta su experiencia: “me vine para Medellín decidido por un todo y llegué a la casa club de Estudiantil. Sabía que tenía que venir a cumplir mi sueño”. El futbolista de 19 años nacido en Santa Marta no solo cree que valió la pena dejar su ciudad, sino que vivir con sus otros compañeros fue un aprendizaje para él.


La casa club de Estudiantil tiene algunos elementos para la preparación física de los residentes, cuyas horas de descanso son tan importantes como las de entrenamiento. Foto: Nathalia Galeano.


La convivencia de los muchachos en la vivienda exige de una paciencia constante pues llegan de diferentes ciudades y regiones: Guachené, Cali, Bucaramanga, Cartagena, Santa Marta, Popayán, Turbo, Quibdó, Apartadó, Vigía del Fuerte, Pereira y Tumaco. A pesar de tener costumbres y pensamientos distintos, como también manifestó Rivaldo, “éramos como hermanos, todos nos apoyábamos”.


La estancia en la casa club puede comenzar desde los 9 años y termina cuando un equipo profesional ficha al jugador o cuando cumplen los 19 años y deben ser transferidos a otros clubes que tengan categorías mayores. En el segundo caso, Estudiantil trata de mantenerlos en competencia hasta poder ubicarlos, pero al final los jugadores deciden hasta cuando intentarlo, la mayoría quedan jugando en equipos de segunda división y los demás solo se retiran y deciden estudiar alguna carrera profesional.


Otros de los futbolistas destacados que ha tenido esta cantera y que han sido impulsados desde la casa club de Estudiantil son: Roger Martínez, del Club América de México; Edward Bolaños, del Sociedad Deportiva Ponferradina (España); Pedro Barrios (Liga de Eslovenia); Jefferson Valdeblanquez y Jhonny Meza de Rionegro Águilas, entre otros.


El desarrollo de los jugadores no solo se da en lo futbolístico, sino también a nivel personal y académico. A todos los jóvenes se le exige estudiar, y aunque para asegurar la estadía en la casa club principalmente deben mantener un alto rendimiento deportivo, cuando no responden en las otras dos áreas también los pueden expulsar de la casa y devolverlos con sus familiares.


La ilusión de cumplir un sueño lejos de casa es lo que les da la fuerza a los niños que viajan para progresar. Este esfuerzo no es solo es de ellos, que tienen que entrenar fuerte todos los días, sino de los padres que desde sus hogares los apoyan. Lo que se ve en los estadios y la televisión es solo una parte de la historia porque detrás de esto hay millones de jóvenes que no alcanzaron su sueño y que tuvieron que darles un rumbo diferente a sus vidas porque el fútbol no da oportunidad a todos.



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