Discos de vinilo resurgen de las cenizas

Thalía Amaya Carreño / thalia.amaya.2016@upb.edu.co


Sublime, fino, de pureza impecable, pasional y envolvente es el sonido que reproducen los discos de vinilo o también conocidos como LP. Aquel que tenga un oído para reconocerlo, sabe que no hay dispositivo electrónico que lo pueda reemplazar e igualar. El audio es mágico, cálido e íntimo que, quien lo escuche, no se puede despegar de la melancolía al poner un vinilo a sonar.

Rojos, azules, blancos y negros, sobre todo negros, son los discos de vinilo que tiene Alvaro Amaya. Este hombre es un coleccionista apasionado de los discos. “Tengo discos de salsa, románticos, de vallenato, de los que más tengo es de vallenato. A mí siempre me ha gustado el vallenato, recuerdo que los discos que más compré eran de Diomedes Díaz, Pastor López, Joe Arroyo y Fruco y sus Tesos”, contó Alvaro Amaya, mientras miraba su colección de discos de vinilo de color negro.

Se pueden hacer discos de cualquier color, pero la razón por la cual la mayoría de discos de vinilo son negros es porque están hechos de partículas de carbono que se añaden a la mezcla para reforzar el vinilo. Estas partículas son de color negro, por ello, la gran cantidad de LP que son comercializados en todo el mundo son de esa tonalidad, según explica la Comunicadora Científica americana, Eleanor Spicer en un documental de tv producido por DMAX.

Entre el polvo y humedad están guardados la mayoría de discos de colección de Alvaro. Después de pasar décadas sin poder escuchar sus discos por la llegada del internet y los CDs, el armario marrón derecho de su habitación es el lugar donde los discos permanecen día y noche. Cubiertos por carátulas arrugadas de cartón, por dentro el disco envuelto con plástico para que no le entre polvo, sino podrían dañarse.

“Yo ya casi no escucho los discos de vinilo porque tengo el tocadiscos dañado, sino los escucharía, es una bacaneria como suena, es muy fino y delgado el sonido. Es bonito volver a escuchar esas canciones porque me hace recordar los viejos tiempos”, expresa Alvaro viendo la carátula de un disco de Rocío Durcal, álbum lanzado en 1984 y producido por la casa disquera Sonolux, que hace más de 50 años producen música en Colombia.

La tienda de vinilos donde Álvaro compró los discos que tiene coleccionados son de Disco de Oro, una tienda que en el 2020 sigue vigente. En los años 70 las casas disqueras vendían los LP de los nuevos éxitos de cada agrupación. Su precio oscilaba entre los mil quinientos pesos a 20 mil pesos por unidad. En pleno siglo XXI todavía existen productoras como Discos Fuentes, Sonolux, Codiscos y demás disqueras que venden LP después de parar la producción por la crisis de los vinilos a finales de los ochenta.


Surco Records es una de las tiendas en que se vive el nuevo furor por los discos de vinilo en Medellín.

Foto: Radiónica


Los tocadiscos se silencian

Por décadas los discos de vinilo estuvieron en el olvido. Los avances tecnológicos que aparecen año tras año son causa para que la pasión analógica se silenciara un tiempo. Ya no se podía escuchar el chasquido de la aguja rozando con el vinilo, la magia y experiencia de escuchar un LP desvaneció con los años. Los tocadiscos no daban vuelta tras vuelta propiciando la melancolía que enamoró a muchos.

Alrededor de 1999 cuando se creía que era el fin de los vinilos, los CDs y el DVD los reemplazaron. “En los años 90 el CD desbancó al LP y su uso se amplió a nuevas aplicaciones como el CD Rom y el DVD, luego salió el video disco y este fracasó por grande y costoso, también salió el MP3 su música era muy comprimida y no suena igual”, explicó Mariana Lara, una mujer que expresa felicidad cuando habla de los vinilos, de rasgos asiáticos, propietaria de Vinilos y Café, lugar donde se reúnen fanáticos y coleccionistas de discos en Medellín.

El vinilo llegó para quedarse

El amor por los discos negros y analógicos, los hizo resurgir de las cenizas hace unos años. Es tanto el gusto por ellos que existen lugares como Vinilos y Café, un espacio ubicado en la ciudad de Medellín, donde se reunían diariamente jóvenes y adultos de la tercera edad apasionados por coleccionar y escuchar los discos de vinilo. Es un lugar que nace hace más de 20 años para dar solución a la necesidad que tiene la comunidad de la música, en donde pueden compartir historias y experiencias musicales.

Un olor particular a café, paredes decoradas con discos de vinilo en los que predomina salsa y rock, van desde artistas como John Coltrane hasta las de Queen, también Celia Cruz o Nina Simone, de Frank Sinatra o Beny Moré y un sin fin de grupos musicales. Un sitio acogedor para todos sus visitantes, el sonido que reproducen los tocadiscos es elegante gracias a la pequeña aguja brillante que se choca con los surcos que tienen los discos y que permiten la reproducción de la música.

El panorama de Vinilos y café cambió desde que cerraron todos los establecimientos en la ciudad de Medellín debido al coronavirus el 15 de marzo del 2020. Un lugar lleno de vida, música, olor a café colombiano, amantes a los discos entrando y saliendo con un LP en la mano, risas y cantos suaves de los fanáticos se fueron silenciando con los días. Sin embargo, Mariana Lara, propietaria del lugar, una mujer que desde su juventud es enamorada de los vinilos, de 40 años de edad, estatura promedia y ojos de color café oscuro vende discos de vinilo por internet desde su casa.

En pleno 2020 los discos de vinilo crecen a un nivel superior que los CD, tanto que se puede decir que igualan las ventas como en los años 80 en su apogeo, según lo establece la auditora Deloitte en 2017. Cada vez son más las personas que se interesan por volver a escuchar música en los tocadiscos. Incluso algunos músicos y orquestas prefieren grabar un LP y no un CD, primero porque se vende más fácil y segundo, porque su sonido es mejor y los instrumentos musicales no se pierden.

Los LP aumentan ventas sin parar

Sony Music, una de las compañías que se encarga de producir CD y anteriormente discos de vinilo, vuelve a retomar la fabricación de los LP. Esta disquera maneja el 70% del mercado musical en el país e implementa de nuevo en su mercado los discos de acetato o de vinilo, debido al auge que tuvo en los últimos 13 años. La venta de los vinilos aumentó la tasa entre el 5 y 7% anual, en el 2016 vendió casi 200.000 unidades en este formato, según los datos de la página de la productora Sony Music.

Las fábricas de vinilos vuelven a resurgir del olvido. La venta de discos aumentó un 70% en la ciudad de Medellín, todo gracias a que volvieron a batir récord por el sonido particular del scratch, que siguen siendo las motivaciones para los fanáticos y coleccionistas que todavía escuchan música en los tocadiscos. El vinilo se niega a morir y cada vez resurgirá con más fuerza.


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Trabajo realizado para el curso Periodismo IV, orientado por el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda.


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