Cruz y piedad, mirada de otra vida en la ciudad

A propósito de la conmemoración católica en torno a la Santa Cruz, una serie notas y postales de la religiosidad en el Centro de Medellín, duranta la pasada Semana Santa y en medio de la pandemia.


Por Alejandro Zapata Peña y Karen Bueno Estrada


Las muestras de religiosidad popular en la capital antioqueña se destacan por toda suerte de ritos y representaciones en diferentes celebraciones del calendario católico.


La pasada Semana Santa que se vivió en un Centro más deshabitado de lo usual, las iglesias y parroquias se guardaron las ganas de hacer lo tradicional. Adoptaron prácticas inéditas en lugares para la reconciliación y el encuentro espiritual. Tapabocas iban y venían, geles en cada atrio y carteles de bioseguridad como si fueran las imágenes de un nuevo Jesucristo.


El día de la adoración a la Santa Cruz se une a aquellas jornadas de reflexión católica; está, con la cruz como signo redentor de Cristo sobre la muerte y el pecado. El siguiente es un recorrido gráfico que registra para la posteridad las conmemoraciones de la pasión de Jesús, la religiosidad medellinense en medio de las restricciones por una pandemia sin parangón.


Entre ramos y tapabocas


Dieron las once de la mañana y a la entrada principal de la Catedral Basílica Metropolitana se acercaban varios adultos mayores, algunas mujeres y pocos niños que iban tomando algún que otro ramo que al principio les daban en la entrada. Era un Domingo de Ramos solitario, lejos de alcanzar el aforo que la Arquidiócesis permitió del 35%. Por toda la catedral rodaban cables, cámaras y luces esperando la palabra del arzobispo. En el templo no solo estaban los de carne y hueso, también estaban los que miraban desde lejos, probablemente desde muy lejos.


A la catedral se le sumó una Iglesia San José más poblada, sin un lugar en el cual poder caminar. Un bazar de velones, figuras de Jesús y geles antibacterial con estampillas de la Virgen recibían a la entrada. En medio de lágrimas y penas, la gente alzaba sus manos, su rostro y su máxima expresión de fe se delataba en su cara. El olor a incienso se apoderaba de cada rincón del recinto que data del siglo XIX. Los tapabocas parecían eran como las cruces, estaban por todas partes.


De izquierda a derecha en la galería:

-A las puertas de la Catedral Basílica Metropolitana varias mujeres entregan el ramo minutos antes de la ceremonia de del Domingo de Ramos.

-Los feligreses se arrodillan junto a los monumentos en los pasillos de la Iglesia San José, durante el evangelio de Domingo de Ramos a las 12:05 del mediodía.

-Creyentes escuchando el evangelio del Domingo de Ramos, en medio del distanciamiento físico y la cercanía espiritual.

-Venta de velones y piezas religiosas en San José al mediodía del Domingo de Ramos.


Cuaresma, tiempo de cambio


Faltaba menos de una hora para las 3 de una tarde nublada que sacaba del letargo a los comerciantes esperanzados en vender algo a los fieles que tomaban un poco de aire y lejitos de la entrada se asentaron antes de la ceremonia que seguía; eran familias recogidas en la oración, ancianos solitarios y usuarios pasajeros de las bancas para descansar de todo.


La espera cesó y la asamblea se levantó al observar al sacerdote recorrer los pasillos del templo mientras los fieles se disponían a recibirlo. Unas cuantas personas se acercaron a él para rozar el manto blanco que llevaba puesto y recibir bendiciones rápidamente. Se dirigió al centro donde unos jóvenes lo esperaban y estando de pie frente al público compartió unas cortas palabras llenas de serenidad, dando la señal para empezar una simple pero solemne procesión.


De izquierda a derecha en la galería:

-A la 1:56 de la tarde del jueves 1 de abril de 2020 empezó la representación tradicional de la Última Cena en la Iglesia San José. Como discípulos a la mesa, los feligreses ponen el contraste con los celulares y tapabocas, tan propios de estos tiempos.

-Bendición del Jueves Santo en la Iglesia San José. Las miradas de los fieles siguen la procesión que abrió puntual el inicio del Triduo Pascual

-Estampa de Jesús en el monumento de la Iglesia San José, que ambientaba la espera de los feligreses para recordar la Última Cena.

-Ya pasadas las 3 de la tarde, fieles y vendedores se esparcían en el atrio de la Iglesia de San José, escuchando a la distancia la ceremonia del Jueves Santo que avanzaba puertas adentro.


Carga con tu cruz y ponte el tapabocas


La Veracruz luce como siempre, como si estuviera detenida en el tiempo, pero ahora recibe a sus creyentes con 3 carteles sobre bioseguridad, un gel antibacterial desapercibido y un sacristán con una botella de alcohol como si fuera el celador contra el virus. A la par, se escucha la oratoria del sacerdote que va en la décimotercera estación del Viacrucis. La pequeña iglesia recibe unas veinte personas, sin contar a los menesterosos a los que tanto les niegan la entrada.


El ambiente era diferente en la Metropolitana. El arzobispo pasaba por cada una de las estaciones alrededor de la catedral. Al paso del clérigo le seguían las cámaras tanto de teléfonos celulares como de televisión, cada lente se esmeraba por conseguir el mejor ángulo para encapsular una de las Semanas Santas más solitarias.


De izquierda a derecha en la galería:


-Bienvenida en La Veracruz en la mañana del Viernes Santo, con carteles de bioseguridad que se ven por todo el recinto, con el mismo mensaje en sillas, en paredes y en algunos monumentos.

-Pasillo de La Veracruz alrededor de las 10:30 de la mañana del Viernes Santo. Algo de distancia, algunos tapabocas mal puestos, pero con los ojos pegados al altar.

-El aire de la Basílica Metropolitana durante la ceremonia del Viacrucis del Viernes Santo, encabezada por el Arzobispo de Medellín.

-Recorrido liderado por el arzobispo de Medellín Ricardo Tobón, junto a diáconos y seminaristas que lo acompañan en la quinta estación del Viacrucis. Un equipo de producción de televisión transmite el momento.


La pascua no se contagió


En la mañana fría del Sábado Santo, al exterior de la Iglesia la Candelaria se encontraban unos pocos vendedores, quienes ofrecían a los transeúntes sus productos de segunda mano. El templo se encontraba abierto y recibía a todo fiel que quisiera entrar para celebrar la esperada Vigilia Pascual que iniciaba a las 10 de la mañana. La mayoría eran adultos mayores que contemplaban los monumentos o esperaban su turno en el confesionario.


La campana sonó y por la puerta de la sacristía salió el clérigo con unos cuantos servidores del altar, para con celebrar la resurrección de Jesús. Se dio el saludo inicial, el acto penitencial, la gloria, la oración colecta, las lecturas, los salmos y el centro del rito que enmarca el evangelio y la homilía, el mensaje sobre un resucitado que quita todo sufrimiento humano.


De izquierda a derecha en la galería

-Pasillo central con algunas personas en las bancas de la Candelaria mientras escuchan la predicación del sacerdote en la Vigilia Pascual del 3 de abril.

-Un feligrés escucha desde su lugar seguro en la iglesia de San José, la homilía del sacerdote en torno al Domingo de Pascua.

-Fieles recibiendo la comunión. La mayoría recibía en sus manos el trozo del pan ázimo.

-La feligresía al cierre de la ceremonia del Domingo de Resurrección en la Iglesia de San José.


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