Negocio a negocio, los impactos de la cuarentena

La cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno Nacional, el pasado 24 de marzo, frenó todas las actividades que se realizaban en la cotidianidad. El caso de un pequeño municipio como el Carmen de Viboral, permite distinguir que el encierro no tuvo los mismos efectos en todas las actividades económicas, lo que también marca diferencias en el camino de la recuperación.

El éxito de la estrategia de aislamiento obligatorio impuesta por el Gobierno para disminuir el contagio del COVID-19 es, en algunas interpretaciones, inversamente proporcional al bienestar económico y a las condiciones de empleo en el país. Para el mes de marzo de 2020 el DANE publicó que la tasa de desempleo se ubicó en 12,6 %, lo que representa un incremento de 1,8% en comparación con el mismo periodo del año pasado.


Además, algunos expertos no son optimistas con el panorama económico que puede presentarse en los próximos meses del 2020, tampoco frente a las soluciones que pueda plantear el gobierno colombiano para independientes, pequeños y medianos empresarios del sector comercial. El Carmen de Viboral, famoso por su actividad artesanal con la loza, es un ejemplo claro de los matices de la recuperación económica tras la llegada del virus.


Los establecimientos comerciales le toman el pulso a las nuevas dinámicas para encontrar la ruta de su recuperación económica. Foto: Mariana Hoyos.


¿Hasta cuándo?


Juan Guillermo Cardona, economista y docente de la UPB, coincide en que las medidas tomadas por el Gobierno Nacional respecto a la salud pública son acertadas. Respecto a lo económico dijo que “han sido, en teoría, las que se pueden tomar de acuerdo con las condiciones fiscales del país. No es lo mismo cuando los países tienen muchos recursos para ayudar sectores vulnerables, que cuando en países como los nuestros no hay los suficientes para garantizar esto”.


Para él, un punto positivo es que se han visibilizado alrededor de 300 mil familias que no aparecían en los registros de ninguna entidad pública y que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Cardona añadió que “en una situación como esta siempre van a quedar faltando medidas y no se puede garantizar que el 100 % de las necesidades sean cubiertas”.


Con respecto a la duración que debe tener la cuarentena sin sacrificar del todo la economía, Cardona expresó que nadie sabe con exactitud hasta cuándo se podría extender. En lo que sí coinciden los expertos, es que hay que buscar la posibilidad de que se vayan dando ciertas flexibilidades y que las personas vayan saliendo, "porque estar en cuarentena no es una vacuna y no garantiza nada".


Por su parte, Sebastián Restrepo, estudiante de Economía de la UPB, opinó que un tiempo prudente para comenzar a reactivar la economía son 6 meses a partir del inicio de la cuarentena. Sin embargo, precisó que “no se puede olvidar que se entró a una recesión económica, por lo que los daños económicos, las afectaciones a las pequeñas empresas, personas independientes, incluso las personas que tienen un trabajo formal, también se verán. Por lo que es muy difícil decidir qué tiempo sería prudente, ya que al fin y al cabo la economía se verá afectada”.


Otro punto de vista es el de Christian Montoya, estudiante de Ciencias Políticas en EAFIT, quien planteó que la forma tan restrictiva como se está teniendo la cuarentena debe parar pronto. Aclaró que se debe continuar con un “aislamiento inteligente”, que consiste en segmentar mejor las personas teniendo una mayor capacidad de diagnóstico. “Con el aislamiento inteligente la idea es que se reactive la economía, pero sin poner en riesgo a las personas. Los controles no van a parar y las industrias para poder trabajar, van a tener que operar cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad”, explicó Montoya.


Hoy se presentan dos caras de la moneda para las personas que tienen negocios. Las actividades comerciales como los almacenes, bares y restaurantes han sido los más perjudicados por las medidas de aislamiento. Sus ingresos venían de la circulación de personas. Por otro lado, comercios como los supermercados, distribuidoras de víveres, farmacias y tiendas de barrio han presentado un incremento en sus ventas durante la época de la cuarentena.


Tiendas, supermercados y farmacias


Durante esta época, los productos de primera necesidad son los más requeridos por todos. Las personas desean estar abastecidos y prepararse para los días en que no pueden salir. Los supermercados, tiendas de barrio y farmacias juegan un importante papel en estos momentos. Algunos tuvieron un incremento de ventas solo al inicio de la cuarentena, otros todavía continúan con incrementos en ventas.


Betty Idárraga trabaja en un supermercado y distribuidora de productos. Con respecto al comportamiento de las ventas en esta cuarentena ha podido apreciar que se han incrementado muchísimo en relación con la época en la que todavía no estaba la medida y el ritmo de vida continuaba con normalidad.


Además, comentó que atiende un promedio de 50 personas al día y que en el negocio están cumpliendo con las medidas de bioseguridad planteadas. “Nosotros estamos limpiando el mostrador y trapeando constantemente con hipoclorito. Cuando llega algún cliente, le pedimos que por favor use el antibacterial que tenemos a la entrada”, contó Idárraga. Añadió que le da miedo contagiarse del coronavirus, pero le da tranquilidad cumplir las recomendaciones y poder seguir trabajando en esta situación.


Las tiendas de barrio también se encargan de parte importante de la provisión de alimentos. Dora María Ramírez es propietaria de uno de ellos. “La gente no sigue comprando en las mismas cantidades que al inicio de la cuarentena porque ya hay mucho desempleo y hay mucha gente a la que han sacado de las empresas. También hay otros que les han rebajado el sueldo”, afirmó Ramírez. Ella atiende un promedio de 25 a 30 personas por día y considera que, pese a los problemas económicos de algunos, casi no le han pedido fiado. Sus ventas se han mantenido estables en lo que va del confinamiento.


Desde las droguerías o farmacias se ha visto de otra forma la curva de la pandemia. “Al principio de la cuarentena se incrementaron las ventas de medicamentos, alcohol y desinfectantes, ya que mucha gente pensó que con la contingencia iban a cerrar absolutamente todo, incluyendo farmacias y supermercados”, relató Mauren Orozco, propietaria de una farmacia. Con respecto a la falta de alcohol y desinfectante, explicó que en un principio escasearon y los precios aumentaron mucho, pero en este momento se estabilizaron los inventarios, los precios se normalizaron y ya no hay escasez de estos productos. "En lo que va de la cuarentena, las ventas se han normalizado e incluso disminuido, porque las personas tienen un abasto de medicamentos para no tener que salir de sus casas y priorizan gastar el dinero en comida", explicó Orozco.


Almacenes y centros comerciales


Uno de los lineamientos iniciales de la cuarentena fue mantener cerrados aquellos negocios que no venden artículos de primera necesidad. Los comercios de ropa, variedades, decoración y los centros comerciales hacen la prueba de regresar bajo unan nueva rutina.


Es la única manera de sobreponerse, por ahora. Hernán Hoyos es propietario de un almacén de decoración y variedades, y son claros los efectos que ha tenido la cuarentena sobre su negocio. “Inicialmente las ventas se fueron a pique. Con los cierres los ingresos han sido mínimos; al ser un negocio con características comerciales tradicionales, no se ha podido vender; esta situación, en el peor de los casos, nos podría llevar a un cierre total del negocio”, dijo el comerciante.


“Los gastos fijos del negocio se están asumiendo con reservas que se tenían, hay otros gastos que de momento no se han podido pagar”, relató Hoyos. En relación con los gastos personales y familiares, aseguró que ha recibido ayuda de su familia más cercana y también ha hecho uso de los ahorros que tenía. Tiene claro que, a pesar de que levanten la cuarentena obligatoria y pueda volver a abrir, la reactivación económica de su comercio no será rápida. “No vendemos productos de primera necesidad, sino artículos de decoración que la gente no se va a poner a comprar en las condiciones actuales y venideras”, explicó el comerciante. Sin embargo, también ve la situación como una oportunidad para reinventar su negocio, buscar nuevas alternativas de mercadeo y así implementar la virtualidad con las ventas en línea de su mercancía.


Finalmente, habló de su incertidumbre acerca del tiempo de duración de la cuarentena. Reconoció que en Colombia no se ha llegado todavía al pico más alto de contagio, por lo que levantar la cuarentena sería apresurado en este momento.


Según el registro de la Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia), en total hay 30 centros comerciales de más de 5.000 metros cuadrados en Antioquia. Ellos han tenido que ver cómo se cierran las puertas de la mayoría de los negocios debido a la contingencia actual del año en curso.


Restaurantes, bares y discotecas


Cierres de establecimientos célebres y tradicionales en Medellín ya han sido noticia de los impactos en el sector de discotecas y bares. Los restaurantes han capoteado con domicilios las restricciones por las aglomeraciones que suponen estas actividades.


Juan Miguel Ramírez es propietario de un restaurante de comida mexicana y comentó que “las ventas se han visto muy afectadas porque cerramos nuestras instalaciones. Al ver que esto iba para largo, tuvimos que reactivar nuestras actividades, pero solo con domicilios. Entonces las ventas se han visto disminuidas más o menos en un 80 %”. Su nómina pasó de tener 10 trabajadores, a únicamente dos operando.


Trabajar solo con domicilios trae cierta tranquilidad para pagar tanto los gastos fijos de sus negocios como gastos personales. Pero también los limita el horario permitido para los domicilios, que es de 12 a 7 p. m. “Los horarios, la verdad no dan la posibilidad de abarcar un buen mercado, ya que las familias del Carmen están acostumbradas a almorzar en las casas y salir a comer en las noches”, explicó Miguel Ramírez.


Javier Martínez es propietario de un bar ubicado en el parque principal del Carmen de Viboral y la afectación a su negocio con la medida de confinamiento ha sido total. Tiene los mismos gastos, como el pago de servicios públicos y el 50 % del arriendo del local. Estos pagos los está realizando con el dinero de una pensión. Sin embargo, siente incertidumbre, pues tiene claro que el tipo de negocio que tiene se encuentra de último en la lista de lo que volvería a operar normalmente. “El perjuicio es incalculable, uno ni siquiera sabe qué hacer, la verdad”, expresó.


A finales de mayo, el presidente Iván Duque anunció la extensión de la Cuarentena Nacional hasta el primero de julio de 2020, pero aumentaron a 43 las excepciones como los servicios hospitalarios, lo relacionado con la cadena de producción y comercialización de alimentos, manufactura, industria, parqueaderos públicos, peluquerías, laboratorios, bibliotecas, museos, entre otras. Estos sectores deben cumplir los protocolos de bioseguridad que expidió el Ministerio de Salud y Protección Social, según las condiciones particulares a nivel territorial. La sensación general es que corre el tiempo para que las previsiones y estimaciones se hagan realidad, con las puertas abiertas y el reto de recuperarse en frente.


Informalidad

46.7 % de la población colombiana trabaja bajo la informalidad, sin acceso al pago de seguridad social, pensiones, ARL y otros parafiscales como y servicios como los de las cajas de compensación familiar. A este grupo poblacional se sumarían muchos trabajadores formales si la economía continúa paralizada, explicó Juan Guillermo Cardona, economista.


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Este informe fue realizado en el curso Periodismo II, bajo la orientación de la profesora Claudia Sánchez Aguiar.


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