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El arte de mover las fichas

Vivir y financiar las apuestas creativas en Medellín es, como en los juegos de mesa, una actividad donde no importan las cartas con la que se comienza, sino cómo se juegan. Las diferentes propuestas que se pueden encontrar en la ciudad no se sostienen por sí solas y es cuestión de cada jugador encontrar su propio recorrido a la meta.


Por Manuela Rendón Uribe / manuela.rendonu@upb.edu.co


Sección de la exhibición colectiva ‘La belleza será convulsa o no será’ del MAMM. Foto por Manuela Rendón Sacar pares para empezar a jugar

No existen dos jugadores que empiecen la partida desde el mismo punto de salida. Algunos cuentan con estudios técnicos o profesionales que les otorgaron herramientas, conexiones o aprendizajes que han hecho más llevadero el viaje, otros por su parte, llegaron al arte por vías más empíricas y experimentales.


Dentro del circuito del arte en la ciudad podemos encontrar publicistas, ilustradores, tatuadores, artistas plásticos, fotógrafos, artistas visuales, diseñadores gráficos, comunicadores sociales e inclusive profesores o ingenieros, todos viendo el concepto del arte desde sus propias perspectivas que les permiten llegar a una conclusión general sobre este: ya sea desde la técnica, el mensaje o el talento, el arte es algo de lo que se puede vivir si se sabe jugar la mano que le toca. Otras cartas importantísimas en la baraja deben ser la dedicación, el conocimiento de la industria, la presencia, la exposición, y, sobre todo, entender que detrás del arte hay un negocio que se mueve y tiene sus propios trucos y atajos.


Las fichas y las casillas

Pero no todos los jugadores observan el tablero de la misma forma. Carlos Daniel Álvarez (también conocido como @carlosdaniel.jpg en redes sociales) es un artista visual que ha expuesto en espacios como el Museo de Antropología y Artes de Jericó (MAJA), el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) y el Salón Nacional de Artistas y que, como trabajo oficial, se dedica a pasear perros, hacer domicilios y trabajar en plataformas de transporte como Picap.


La gente se extraña cuando escucha esta mezcla: un artista visual con exposiciones en grandes centros culturales que por amor y placer vive de pasear perros y llevar gente en su moto. “El arte es algo que me pasa mientras hago mi vida”, dice.


Nos hemos encontrado cerca de Unicentro después de un largo día de trabajo. Con los años ha adquirido la disciplina de sacar a caminar a sus clientes por dos horas tres días a la semana. Lunes, miércoles y viernes. Esta costumbre le ha permitido ampliar su conocimiento de la ciudad y tomar las fotografías por las que es reconocido.


Sus dos exposiciones en el MAMM ocurrieron tiempo después de presentarles su portafolio, no fue una oportunidad instantánea, sino algo que se presentó por su persistencia en redes y la calidad de su trabajo, detalles que llamaron la atención de los museos para sus grandes exposiciones temporales.


No todas sus muestras han sido financiadas por centros culturales, menciona Daniel. Cuando los museos cuentan con bolsas de financiación para los montajes y la producción es más fácil para los artistas obtener una ganancia del pago; cuando no, la producción corre a expensas de los artistas que deben hacer uso de créditos, ahorros o recaudaciones para lograr su exposición.


¿Cuáles son las cartas que Daniel adicionaría a la baraja de cualquier artista en la ciudad? Tener un excelente portafolio, una rutina, un objetivo, y ser persistente con la exposición en redes sociales.



<< Obtenido de @carlosdaniel.jpg en Instagram. Aunque el portafolio es esencial para cualquier artista, la búsqueda de nuevas oportunidades y el trabajo colectivo son, para Nube, artista plástica de la Universidad de Antioquia, la base del arte en la ciudad.


Nube se llama Laura Henao, y durante ocho años hizo parte del colectivo de la Editorial Zarigüeya y la Librería Mutante, espacios que a través de la venta de obras autopublicadas, ahorros y becas internacionales logró sostener durante años su espacio en el pasaje La Bastilla y su casa para artistas en el centro de la ciudad.


Para Nube es importantísimo aprovechar los recursos que ofrece la institucionalidad sin caer completamente en ella. “Nosotros sostuvimos la librería durante un año con nuestro propio trabajo. Nos parecía importante tener un espacio físico que fuera coherente con lo que buscábamos, que era permitir que los artistas obtuvieran el cien por ciento de comisiones sobre su trabajo”.


La idea de Mutante obtuvo más fuerza cuando, después de meses viviendo de impartir talleres y una ardua investigación a través de conocidos e Internet, encontraron la beca internacional Prince Claus Seed Awards la cual les otorgó un beneficio aproximado a los $80.000.000, con los cuales sostuvieron y gestionaron la casa Mutante por más de un año y a todos los artistas residentes que aprovecharon su proyecto.


Sin embargo, y como sucede en Medellín, muchos proyectos se vuelven insostenibles con el tiempo y tras la separación del equipo, Nube se dedicó a la ilustración de manera independiente gracias a todos los contactos en proyectos que generó durante los años de trabajo y gestión en Mutante. Al día de hoy Laura es profesora de arte en una empresa de carácter social en la ciudad. “Me cansé del rebusque, de la precariedad que hay en ciertos proyectos y de lo indigno que puede ser a veces el arte. Ahora soy profesora, lo que había sido siempre mi sueño y estoy muy feliz”.



Obtenido de @_nube en Instagram>>


En sus tiempos libres, Nube se dedica a tatuar sus diseños en una de las habitaciones de Un Nuevo Error, un espacio para artistas y no artistas en Belén, que en el transcurso de esta reportería cumplió cinco años de funcionamiento. “Preferimos llamarnos ingenuos”, dice Alejandro Metaute, cofundador de la Casa Error donde la principal característica es la autogestión y el autosustento. “La idea es que la casa se sustente sola con los proyectos y los eventos que se hacen dentro de ella, sin poner de nuestro bolsillo; si alguien hace un taller, recibir una comisión, prestarles el espacio a colectivos o hacer un evento y cobrar las polas,” afirma Metaute, dando así una respuesta o solución a uno de los grandes problemas del arte en Medellín como lo es la precarización en la financiación de espacios creativos de la ciudad.

Los espacios de Un nuevo error están abiertos para charlas, talleres y exposiciones. Imagen tomada de @unnuevoerror en Instagram.

¿Cuáles son las cartas que Nube adicionaría a la baraja? Pagos justos. Pagarse y reconocer el arte como un trabajo que debe ser cobrado y pagado de manera digna. Saber manejar los tiempos, el dinero y los ritmos de trabajo.


No pausar partida ni salirse sin guardar

Varios artistas coinciden en la importancia de tener presencia en redes sociales, saber de marketing, administración de empresas, finanzas básicas e inclusive legislación sobre derechos de autor. Pero en lo que más han coincidido es sobre la importancia de presencia en el circuito.


María Paulina Restrepo se hace llamar ‘La señora que dibuja’ en redes sociales. Es ilustradora desde hace más de quince años y su fuerte es la ilustración infantil. "Claro que se puede vivir del arte", dice. Lo más importante es darse a conocer y no desaparecer de la industria. “Yo no empecé viviendo de esto, me tomó más de cinco años poder vivir del arte, pero sé que ha sido porque me he desaparecido y no he sido constante con mi trabajo”.


En medio de la entrevista, María Paulina cuenta lo difícil que ha sido lidiar con su salud mental en medio de una industria que no siempre maneja pagos a tiempo y donde la demanda de trabajos es incierta. “Ya tengo clientes fijos, pero me tomó tiempo establecerme, antes tenía otros trabajos al mismo tiempo e ilustraba lo que los demás necesitaban y no lo que yo quería. Sé de colegas que les tomó menos tiempo, pero considero que todos manejamos tiempos y procesos distintos y esto no está mal”.

Entre las obras de las que más orgullosa se siente está El Gato Mambrú, un cuento infantil financiado gracias al Estímulo para la Creación de Obra Literaria para Público Infantil del Museo de la Casa de la Memoria, el cual le otorgó un premio económico por su obra con el que debía de sacar el proyecto Mambrú adelante y subsistir por un par de meses.


El Gato Mambrú narra la historia de un gato pequeño que es obligado a irse para la guerra a combatir.

Imagen tomada de @lasenoraquedibuja en Instagram. >>


¿Cuáles son las cartas que María Paulina agregaría la baraja? Siempre estar presente (ya sea en la web o en eventos del gremio), movilizar y buscar nuevos espacios para sus obras y no desestimar el poder que el voz a voz tiene en el circuito.


Rifas, juegos y espectáculos

No a todos los jugadores se les entregan los mismos billetes al iniciar la partida, o se les paga cada vez que pasan por la salida de nuevo. Aunque el arquetipo del artista que proviene de un entorno económico estable aún ronda por ahí, la verdad es que cada día son más los artistas que buscan diferentes oportunidades, espacios y convocatorias que les permitan financiar su arte a largo plazo.


Algunas de las convocatorias más conocidas son la Convocatoria de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultura en la ciudad de Medellín; las convocatorias de Circulación Artística, Encuentros y Festivales Artísticos y Culturales, y el Portafolio Departamental de Estímulos para el departamento de Antioquia y el Programa Nacional de Estímulos para el resto de Colombia, todas disponibles en la red pero no accesibles para todos los artistas de la ciudad y el país.


Aunque las convocatorias son muy claras con sus requisitos, inscripciones, documentación, fechas de desembolso y cronogramas, son los recursos a distribuir los que hacen el trámite complejo o poco rentable para muchos artistas. En muchos de los procesos el desembolso solo se hace a un proyecto ganador por categoría o inclusive región, generando así un desbalance entre la cantidad de proyectos presentados y la cantidad financiada, y aunque las cuantías a desembolsar siempre van por encima del salario mínimo legal vigente, a la hora de repartirla entre los diferentes costos, inversiones y participantes, la ganancia puede bajar considerablemente de modo que el artista debe buscar una nueva oportunidad o convocatoria en otro sector para financiar su próxima idea.

Tabla tomada del Manual para la Convocatoria del Programa Nacional de Estímulos 2023.


Para artistas como Gelatina, una ingeniera industrial por diploma pero fanzinera por vocación, las convocatorias pueden ayudar por un par de meses pero no pueden ser la única fuente de sustento: “Eso rinde dos o tres meses, y uno también trata de invertirlo en otros proyectos, pero vivir de incentivos es imposible, es una ayuda”, afirma, pues siendo ganadora en dos ocasiones diferentes de estímulos de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, ha tenido que invertir la mitad del desembolso en la elaboración, edición, producción, distribución y exhibición de la obra terminada. “Se puede [vivir del arte] pero no es la regla, hay personas que deciden tener vidas muy complicadas por dedicarse al arte y hay otros que logran tener suerte, talento y contactos que le permiten poder vivir del cuento”. Afirma la fanzinera, pues, entre rifas, trabajos freelance y creación de contenido para redes se encuentra financiando su próximo gran proyecto.


¿Qué incluiría Gelatina a la baraja? Saber de mercadeo, entender tendencias, expandir la oferta y ahorrar.



<< Aunque la creación de fanzines es un proceso relativamente barato, los gastos no permiten financiar un proyecto más allá de un par de meses. Imagen tomada de @gelatinacomicstar en Instagram.


Con el panorama de estímulos públicos trazado de esta forma, son muchos los artistas que prefieren la ruta de las convocatorias de índole privado como lo son la Convocatoria Nuevos Talentos en el Arte de la Cámara de Comercio (la cual ofrece formación y aprendizaje sobre la industria del arte en la ciudad con estrategias como las Maletas Culturales) o la Bienal de Arte Joven de Comfenalco (que ofrece premios a más de un proyecto a la vez) o pasan directamente a recurrir de la autofinanciación por medio de rifas, sorteos, crowdfunding, o donaciones para sacar sus obras adelantes.


Pese a que son cada vez más escasos, la lámina de los mecenas aún es vigente en el mercado de los artistas. Difíciles de encontrar, existen mecenas dispuestos a apoyar financieramente a sus artistas consentidos en diferentes proyectos, residencias o exhibiciones. Para los no afortunados de encontrar esta rareza, aún estarían disponibles mecenazgos más actuales como lo son plataformas como Ko-fi y Patreon, donde un grupo de personas puede apoyarlos económicamente a cambio de contenido exclusivo.


¡Tapo!

A Alejandro Montoya Fuentes lo reconocen más fácil como Alejo Fuentes porque así aparece en sus redes sociales. Fue ilustrador sin pago, luego director creativo de SADOI Toys y actualmente se encuentra incursionando en el arte plástico.


—Nada Manu, ando buscando trabajo ahora mismo.

— ¿Qué estás buscando?

—Algo corporativo, muy rutinario, que me permita sacarle tiempo y energía a mis obras.


Desde que lo conozco, Alejandro ha sido estudiante, ha trabajado en las comunicaciones de universidades públicas y dirigido estrategias en empresas prestadoras de servicios de Internet en la ciudad. Aunque aún puede considerarse como un artista emergente, no se ha decantado por vivir del arte completamente.


—Yo me lo he pensado, pero todavía no me lo puedo permitir del todo. Por eso ando buscando algo que me permita tener un ingreso fijo mientras hago mis cosas.


El artista participó con tres de sus obras en la Bienal de Arte Jóven de Comfenalco. Imagen tomada de @alejomfuentes en Instagram. >>


Montoya ha trabajado con entidades privadas que necesitan ilustraciones y arte para sus propias campañas, artistas del género urbano que buscan portadas para sus nuevos lanzamientos y revistas culturales que requieren la portada de su próxima edición. Aunque son comisiones que hace por decisión y gusto, todos estos ingresos representan una manera de financiar las obras que requieren un mayor músculo financiero para su producción y elaboración; con trabajos como estos ha financiado obras plásticas como El Rey David donde la elaboración de varias piezas sin financiación hubiese sido casi imposible.


—De veinte que hice, un comprador de arte se llevó nueve.

—Imagino que las revenderá.

—Obvio, y más caras.


El verdadero interés de este artista es poder financiar, a través de un arte más asequible para sus seguidores, proyectos más grandes como esculturas u obras que requieren más materiales y tiempo de elaboración, uno de estos, para el momento en que el reportaje fue escrito, se encuentra en exhibición y venta en Bunker Galería, espacio que se quedaría con un porcentaje de la venta, si esta se realiza.


Espacios como La Bruja Riso y Bombón Oficina de Cosas le han permitido a los artistas de la ciudad mostrar su trabajo en exposiciones colectivas o individuales. Imagen tomada de @alejomfuentes en Instagram. >>


La zona segura que ofrece el ingreso fijo no es algo fácil de encontrar dentro del circuito del arte, siendo los primeros meses del año más lentos debido a que la mayoría de desembolsos de convocatorias se generan en los siguientes trimestres del año.


¿Qué cartas le ofrece Alejandro a la baraja de los artistas? Conocer y separar los nichos. Buscar oportunidades que, si no ofrecen un pago, por lo menos otorguen una exposición significativa del trabajo. Y, sobre todo, aprender a cobrar.


Cóbrales $10.000 cada vez que caigan aquí

¿Qué pasa entonces con los espacios y actividades que no les generan ganancias económicas a los artistas? Según Juli Zapata Rincón, curadora en el Museo de Antioquia, aunque los museos casi siempre logran garantizar el pago de regalías a los artistas, su papel en el mercado va más allá. “Son validadores de obras y artistas” puesto que, entre más conocido y expuesto sean, más relevante resulta su obra para los ojos de los espectadores. Algunas de las propuestas que el Museo de Antioquia ofrece para los artistas son residencias, exposiciones temporales o convocatorias abiertas para alguna de sus escuelas y cursos.


Juli también es docente de cátedra de Variables Económicas en el Mercado del Arte en el ITM (Instituto Tecnológico Metropolitano) y se enfrenta semestre a semestre a nuevas generaciones de artistas a los que explica cómo, dónde y de qué manera se pueden financiar y gestionar propuestas artísticas en la ciudad. “Una de las ventajas en el arte es que es un campo muy abierto y brinda muchos espacios más allá de la creación”, está consciente de que dentro de la carrera se encuentran estudiantes interesados en ser artistas, gestores, curadores y muchos otros papeles necesarios en la cadena del arte y debe enseñarles cómo funciona el negocio.


¿Qué cartas aconsejaría Juli adicionar a la baraja? Un excelente portafolio, aprovechar los espacios y dinámicas alrededor de la creación artística en la ciudad y consumir arte para educar el ojo.


Terna, terna, cuarta

El último jueves de cada mes, el Palacio Nacional abre sus puertas desde las 7:00 de la noche para dar inicio a la Noche de Galerías, un espacio donde las galerías del tercer, cuarto y quinto piso del Palacio se abren al público en horario nocturno para atraer curiosos, fanáticos del arte y posibles compradores. Hay música en vivo, se ofrece vino y otros licores y los artistas exhiben sus mejores obras al público sin costo extra alguno.


En una de las esquinas del cuarto piso, hay una galería con música en vivo y una mesa con aperitivos y vinos. Es la noche es la más importante para muchos artistas en la ciudad, entre ellos el asistente de iluminación H. Carvajal, que en el evento de hoy inaugura su obra en la galería Duke Pimienta como fotógrafo. “El asunto es dividir la carrera de uno en dos aspectos. El primero es el laboral y el otro netamente artístico. Ya cuando llega el punto en que coinciden y el artístico empieza a financiar es una belleza. Pero el punto para llegar ahí es difícil, es muy complejo porque a veces uno duda, uno quiere dejar el proceso, decantarse por cosas más seguras, pero no, en el fondo algo lo sigue llamando a uno. Uno es terco.”


La obra de Carvajal se caracteriza por hablar de su intimidad. Foto por Juan José Cadavid.


Aunque la venta de las obras no está asegurada, tener un espacio físico de referencia, codearse con más artistas de la ciudad y contar con el respaldo de organizaciones como Amor y Arte Fundación son algunas de las atracciones que posee el hacer parte de este conglomerado de galerías y artistas de la ciudad.


Pero no cualquiera puede exponer aquí. Los artistas deben de pasar por un proceso de calidad y exhibir sus obras con parámetros museográficos definidos. Para artistas jóvenes como Mara Botero, el espacio en el Palacio Nacional le permitiría darse a conocer y validar su obra como artista visual. Por ahora, su pago por el espacio serán dos obras mensuales, la cuales entrarían al mercado del arte en la ciudad para ser vendidas o revendidas por expertos en el rubro.


Sin embargo, el pago con obras no puede ser su única fuente de financiación para sus proyectos artísticos. Además de estos, Botero es maestra de arte y planea crear merchandising con sus obras: pequeños productos como botones, camisas, posters, postales y artesanías donde pueda plasmar su mensaje. “Vivir del arte es lo que he intentado, pero ese arte toca transformarlo a la enseñanza para poder tener más ingresos y ya para vivir de obras es un proceso que apenas estoy intentando, pero creo que si es posible si se le mete todo el amor, inversión y tiempo para poder ver resultados con el tiempo”.



Obra de Mara Botero. La Noche de Galerías del mes de mayo sería su primera exposición en el Palacio Nacional. Imagen tomada de @mara_botero en Instagram. >>


¿Qué le adicionaría Rubén Agudelo, subdirector ejecutivo de Amor y Arte Fundación a la baraja de los artistas paisas? Trabajo en equipo, verse a sí mismos como una empresa y mejorar la técnica artística.


La meta del dónde, por qué y con quién

Aunque el juego es el mismo para todos los jugadores, la manera en que artistas y colectivos buscan y encuentran fondos en la ciudad, varía según el nicho al que pertenezcan. Para artistas plásticos como Hebert Rodríguez, el hecho de que un artista decida crear productos asequibles para el público no lo separa de su proceso artístico: “Lo importante es que el artista tenga claro qué es lo que quiere decir y saber dónde, por qué y con quién decirlo”.

Exposición temporal del MAMM ‘Temporada de eclipses’ por Luisebastián Sanabria. Para incentivar el aforo y la exhibición de las exposiciones, el día inaugural la entrada es libre con aporte voluntario. Foto por Manuela Rendón


Unos le llaman ‘estar atento a las convocatorias’, otros lo mencionan como ‘no quedarse quietos’, otros como ‘darse a conocer’ y otro grupo lo llama ‘rebusque’, sea como sea, todos los artistas llegan a la misma celda del juego: es imposible financiar proyectos en Medellín de una sola forma, lo que en muchos casos genera deterioro en la calidad de vida de los artistas, la necesidad de contar con más de un ingreso o proyecto a la vez y la precarización de su profesión. Aunque el futuro del juego se vea incierto siempre hay un par de jugadores listos para darle otra vuelta al tablero.




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