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Cuando a las historias les salen patas, cola y van por el monte

Juan José Rios Arbeláez / juan.riosa@upb.edu.co


Irene Solá, artista catalana, ganadora del Premio de Literatura de la Unión Europea en 2020, visita Colombia por primera vez como invitada del Hay Festival que realizado en Jericó, Medellín y Cartagena. Desde Jericó habló sobre los lugares que habitan sus historias, la necesidad de narrar y su proceso de creación. Esta es la conversación exclusiva para la audiencia de Contexto:


“¿Qué poder tiene el contar historias por encima de ser contado en las historias?, a mi el folclor me gusta por entender cómo los distintos grupos hemos mirado el mundo desde hace tanto y hemos intentado contarlo”, empezó diciendo Irene Solá en un conversatorio con la autora Sara Jaramillo Klinkert sobre  las historias que habitan los montes, la correlación entre la literatura de ambas autoras, la necesidad de narrar, la presión del éxito editorial y las bases como artista plástica de la novelista nacida en Malla, Cataluña.


Solá, de 33 años, es una artista plástica formada en la Universidad de Barcelona con posteriores estudios en literatura, cine y cultura audiovisual en la Universidad de Sussex. Ha escrito tres novelas: Els dics (2018), Canto yo y la montaña baila (2019), Te di ojos y miraste las tinieblas (2023), traducidas a mas de veinte lenguas por lo que concluye que finalmente “al libro le van a salir patas y cola, y se va a casas y lenguas que no voy a ver ni entender”.


Solá es una artista polifacética. En conversación con la escritora Sara Jaramillo profundizo sobre su faceta con las letras. Foto: @hayfestival


Tras el éxito de Canto yo y la montaña baila (2019), en su última novela cuenta una historia familiar desde un pacto entre una mujer y un diablo de carácter pagano, decantando la narrativa de Solá por el folclor que la abraza.


¿Cómo encuentra Jericó en comparación con los pueblos a los que está habituada?

A pesar de que yo he crecido en un pueblo, no toda la vida he vivido allí. He vivido en grandes ciudades y me gusta vivir en grandes ciudades. Sin embargo, cuando veo a Jericó en comparación con el lugar donde crecí, diría que vengo de un pueblo diseminado. No hay calles. Solamente hay campo y casas y bosque. Mientras que en Jericó hay una plaza de donde hay mucha vida, es el centro de donde aparece mucha actividad.


Con respecto a las grandes ciudades… en la charla hablaba de una búsqueda de universalidad en sus inicios y como esas ciudades hacían parte de eso. ¿Esa búsqueda persiste en los textos?

En un momento dado me doy cuenta de que no hace falta buscar esa universalidad o que cualquier historia es universal y yo puedo contar una historia, la que sea, y situarla donde sea y que esta historia se va a entender desde todas partes. Que no hace falta situarla en una gran ciudad ni buscar universalidad. Sino que si estas escribiendo una historia que a ti te interese profundamente y que sea honesta con tus intereses, creo que eso se puede entender y conectar en todas partes.


Mencionaba a Wolfe, Faulkner, Rulfo como unos de tus referentes literarios más potentes, sin embargo, cada vez hay menos lectores de la novela clásica y nuevos formatos toman fuerza en la narración, ¿cómo aparece eso a la mirada de una artista plástica?

¿Tu crees que cada vez la gente lee menos?, yo no estaría tan segura. Evidentemente hay de todo. Pero yo no pondría en mi boca la idea de que la gente consume solamente reels o tik tok y ya no lee. Considero que hay personas que consumen otros medios y leen a la par. Bueno, no tengo datos a la mano. Pero yo creo que la gente hace muchas cosas y entre esas está leer.


¿Cómo apareció esta necesidad de la escritura dentro de todas las líneas de expresión que podía manejar?

Me di cuenta de que quería usar la palabra como materia prima de la misma manera que estaba usando otros como el video. Y entendía que en mi obra había una necesidad de lo narrativo y las historias. Algo que había comprendido realmente en mi formación de Bellas Artes, era el proceso de realización de una obra y lo que implica dedicarse por un tiempo indefinido, con toda la intensidad posible a realizar un proyecto que nadie te ha pedido que lo hagas.


A los asistentes del Hay Festival en Jericó, Solá les habló de la forma en que trabaja y las rutinas de conexión que exige una creación como un libro. Foto: tomada de @hayfestival


Hablaba de manera enfática sobre el proceso que venía antes de escribir, la investigación…

Que para mi no es antes, ¿eh?, es algo que se da al mismo tiempo.


¿Cómo manejar la extensión que pueda tener esa idea y no permitir que se escape antes de terminar la obra?

Todo forma parte del proceso aunque no forme parte de la misma manera. A veces en tu proceso encuentras caminos y descubres cosas que crees van a formar parte de la novela y que en otro punto te das cuenta de que eso no va ni queda. Pero para mi eso no es malo. Es aprender que va y no va.


¿En el proceso de escritura cómo funciona su método a nivel temporal?

Intento trabajar cada día. Si estoy viajando no siempre se puede estar escribiendo cada día. Pero cuando tengo el tiempo de trabajar debo vivirlo, conectarme tan a menudo como pueda. Porque si pasas días afuera, luego tienes que volver a conectarte.


¿Qué es lo importante de venir a Jericó a un festival como el Hay?

Hay algo paralelo al trabajo de promoción, que es empaparse de un lugar que no conocías antes. Entender cosas que no se entienden solamente desde el cerebro, sino desde las percepciones. Hay muchas cosas que te impregnan. Autores de otros contextos. Yo siempre me llevo libros y comida, para cocinar en mi casa.


¿Y qué creería que le queda a Jericó del Festival?

Bueno, eso tendríamos que preguntárselo a la gente de acá, por supuesto. Porque yo hago parte de toda esta cosa que viene y luego se marcha. Pero es cierto que hablando con las personas que había a mi alrededor, tenía la sensación de que muchos habían asistido históricamente al festival y tenían en su cabeza conversatorios de otros años y autores en el festival.


Solá tiene serias dudas sobre la idea de que hoy se lee menos, señala que este hábito se mueve no solo por los libros. Probablemente por eso que sus historias con patas y cola pasaron a gusto por Las Nubes y El Salvador, los cerros tutelares de Jericó.  


*Contexto estuvo en el Hay Festival Jericó 2024 por invitación de Comfama a medios universitarios de Medellín.

 

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