Eduquemos para transformar

Para nadie es un secreto que vivimos en una sociedad con un déficit en el campo educativo, en la que, de 70.000 personas que se presentan a una universidad como la Nacional, solo pasan 3.080, o un déficit de recursos para cubrir las necesidades totales de las instituciones, o de oportunidades para quienes salen del colegio y van a la universidad, pero no están totalmente preparados para afrontarla y muchas veces terminan desertando.

Si la educación es un derecho fundamental, ¿por qué hay gente que se queda sin educarse porque el costo de la matrícula es impagable?


Educarnos nos obliga a pensar, pensar nos obliga a cuestionar y cuestionar nos obliga a cambiar. Como sociedad necesitamos un cambio, y si la educación es la base para que ese cambio se dé, ¿por qué no luchamos por ella? ¿Será que nuestra primera falencia educativa es la incapacidad de trabajar en equipo? ¿O la razón es que no somos lo suficientemente educados como para unirnos y dejar de hacer sangrar a nuestra propia tierra?


El alcalde Daniel Quintero dice “si transformamos la educación, habremos transformado todo en Medellín” y presentó proyectos para que la misma no sea “un privilegio de pocos sino un derecho de todos”. Él sabe que la educación da criterio, y que tener criterio y mente propia es lo que nos hace falta a los colombianos para dejar de ser las marionetas de una cantidad de personas y al fin ser una sociedad de iguales.


La posibilidad de cambiar nuestra realidad por medio de la educación y ver un lugar en donde las personas sean tratadas con justicia y amabilidad me hace soñar y querer hacer parte del cambio por el que estamos luchando actualmente. ¿Cómo aportará usted en hacer de este un lugar mejor?


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Columna realizada en el curso Introducción a la Comunicación, orientado por el profesor Luis Fernando Gómez Velásquez. Publicada en el periódico El Colombiano.

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