La novela de la ventana

Un relato corto a partir del ejercicio de observar y entender.

Hago lo que hago porque me gusta. Hago lo que hago para saciar una curiosidad monstruosa. Y hago lo que hago para tratar de entender". Leila Guerriero.


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La vida se mira por la ventana de una finca. Los perezosos pastos solo se mueven cuando los golpea el viento. Las palomas son las cantantes que despiertan al sol. Las gallinas actúan de comadres que solo hablan cuando ponen un huevo y están a punto de tirarse del nido. El gato es el vigilante, aunque durante el día se duerme. La quebrada es la mejor atleta, nunca se detiene y siempre llega a la meta. Los orgullosos patos estiran el pescuezo y miran con cierto asco. A las antisociales vacas solo les interesa comer y luego se encierran. Los cerdos son los que amenizan las parrandas, sin importar que a veces desafinen. El perro es el periodista que tiene información del patrón, pero cuando muerde la mano se queda sin comer. El que vive en la casa tiene un tapabocas, tose sin fuerza y se toca la garganta. Abre la ventana y se queda entretenido en la novela mientras muere lentamente.



^^ En el campo la vida está rodeada de metáforas. Foto: Contexto.


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Relato elaborado en el curso Periodismo y Literatura, orientado por la profesora Marcela Gómez Toro.




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