Lecciones del periodismo iberoamericano: apuntar al periodismo sin fronteras


Periodismo Sin Fronteras: del lobo estepario al periodismo colaborativo y de impacto global fue uno de los talleres que ofreció la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) entorno a la cuarta versión del Festival de Periodismo celebrada consecutivamente en Medellín. El lema de este año: “una fiesta de historias para mentes curiosas”, demostró las grandes mentes curiosas de quienes estuvieron detrás de la mayor investigación de periodismo de datos de la historia.


Panama Papers fue el nombre asignado a la filtración más grande hecha a través de una fuente anónima que se autonombró John Doe. Este personaje le compartió a dos periodistas alemanes del medio Süddeutsche Zeitung 11.5 millones de archivos. Esta cantidad de documentos de toda índole (fotos,números bancarios, de pasaporte, entre muchos otros) están condensados en 2.6 TB de información. Para ello se unieron con el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación y con otros 370 periodistas de alrededor de 80 países para poder lidiar con la cantidad de datos que obtuvieron.


La filtración tardó un año y su publicación se hizo efectiva el 3 de abril de este año, en el que compartieron una base de datos que permite buscar el nombre de cualquier persona que posea paraísos fiscales en la compañía panameña Mossack Fonseca.


Marina Walker, subdirectora del Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, junto a Rigoberto Carvajal, el experto en data de la misma organización, fueron quienes dictaron el taller. Durante las 4 horas que duró compartieron la experiencia del trabajo colaborativo como el principal reto para todos los colaboradores del trabajo, además exhortaron la importancia de emprender trabajos en conjunto a través de la data que ofrece Internet.


Las lecciones fueron las siguientes:

  • El paradigma del lobo estepario, reportero tradicional representados por Carl Bernstein y Bob Woodward, debe ser superado para conseguir trabajar por medio de una red en la que el ego de la primicia queda supeditada a la colaboración de todos los implicados.

  • Las gráficas y bases de datos hay que aprender a leerlas. Allí hay muchas historias interesantes por contar. Es importante dejar volar la curiosidad.

  • El trabajo colaborativo no es solo entre periodistas, hay que conjugar la reportería y capacidad de contar historias con la sistematización, organización, sistemas de seguridad y protección de la información y las capacidades técnicas con que cuentan los expertos en data e informática.

  • Es importante, desde ya, comenzar a crear una red de trabajo entre periodistas en que la confianza y el compromiso son los pilares para lograr un excelente trabajo de impacto.

La información está colgada en la red, hay que saber identificarla y filtrar cuál de ellas debe ser de conocimiento público para darla a conocer para una sociedad más informada.

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